2020: La nueva realidad a base de bofetadas

2020: La nueva realidad a base de bofetadas

Antes que leas esta entrada me gustaría hacerte saber que todo el contenido de este blog es personal y lo comparto con quien se cruce con él. Si no es de tu mismo agrado y te ofende simplemente no sigas. Cada uno tiene una visión especial y diferente de la vida. Sólo tú eliges el camino que quieres tomar en cada momento.

Este escrito es una reflexión personal del 2020 desde la supuesta nueva realidad. El gran cambio que nos están imponiendo a base de bofetadas.

Introducción

Después de un periodo de relativa inactividad musical en el 2020 y después de varios cambios en el camino, reflexiono y me hago varias preguntas. No voy a entrar en lo que pasó el 2020 con la supuesta pandemia que nos han hecho creer al igual que casi nos cuelan en 2009/10 con la gripe A. La lástima para los «poderosos» es que no hizo el efecto mortal que esperaban aunque las farmacéuticas pudieron vender todos los millones de vacunas que esperaban en Europa. Todos esos millones salieron de nuestros impuestos y NADIE usó dichas vacunas. Bueno, quizás algún paranoico. La prueba está que en menos de dos meses ya nadie hablaba de ello. La noticia no tuvo éxito y se desvaneció.

No todo es oro lo que reluce

No soy negacionista ni pienso que lo que nos han enseñado por los medios de comunicación es mentira. Pero las verdades a medias me disgustan bastante. Es obvio que hay muertes pero, ¿sólo de este virus? ¿Dónde están los muertos por cualquier tipo de cáncer (por ejemplo) u otras enfermedades? Parece ser que han desaparecido. Que bien.

Hay que ser poco viajado para no ver que en un país con pocos o nulos cuidados higiénicos como India, lo que menos les preocupa es un virus (inventado o no. Eso ya no tiene importancia). Con una población casi igual a la China y que viven en un tercio de superficie ¿Qué se puede esperar? Mientras, en España, todos los que pudimos trabajar y aguantar un negocio lo hicimos. Todo ello mientras los señores de «arriba» se subían sueldos, subían impuestos, creaban leyes absurdas y todo ello para el bien de todos. Multas a los ciudadanos de a pie que nos buscábamos la vida para sobrevivir, acojonados porque las leyes no cambiaran de un día para otro y circuláramos en la ilegalidad. Todo un circo para poder recolectar capital para los cada vez mas obvios chupones del estado.

una primera conclusión

Te preguntarás, ¿Qué tiene que ver este artículo en un blog que aparentemente es de música? La respuesta es sencilla. El blog es personal. Comparto todos mis trabajos y por ende soy persona física. Tengo derecho a expresarme como ser humano y decir lo que pienso. Además pago mi dominio, mi hosting y por tanto hasta que deje de hacerlo diré lo que me apetezca mientras no falte al respeto a nadie. Además, hago música. Ofender puede ser que lo haga. No hay remedio. Hay mucho ofendidito en el mundo. Mi opinión y la tuya pueden chocar.

Quizás por eso hay personas que no se atreven a decir las cosas tal y como las sienten y tienen vidas mas planas que un electrocardiograma. Pero eso es el problema de cada uno. Seguro que el tipo de personas planas son los que se hinchan a memes en sus perfiles con frases motivadoras como «para resultados diferentes haz cosas diferentes». Pues eso. Que lo apliquen.

El título de esta entrada es lo que me define. Cuando tengo curiosidad por algo y veo que tengo posibilidades de hacerlo, lo hago. Intento escuchar todo lo que creo interesante pero no creo en todo lo que oigo. No es que sea desconfiado. Me gusta contrastar las informaciones y si no son de mi agrado las descarto. Hay información que no la necesito para vivir aunque la encuentre interesante. A su vez no soy materialista. La pregunta del día a día es ¿necesito de ello? Si no necesitas algo ¿para que tenerlo?

Todo este rollo para decir que lo importante del 2020 precisamente no fueron las cosas materiales sino en aprender a vivir con lo necesario. Lo que nos hacía sentir vivos. Fue el año que se publicaron más libros de la historia porque todo el mundo confinado (profesionales o iniciados) tenían que llenar algo más importante que el dinero y las posesiones: el tiempo.

Entre otras actividades estaba la música. Si, esa relegada a la fiesta o la soledad. Esa olvidada que solo sirve para calificar a los que la componemos como «esos que no tienen otra cosa que hacer» o «esos que no saben hacer otra cosa» o incluso peor «esos vividores que quieren vivir de la moma». El músico, al igual que otros sectores como la restauración y servicios no esenciales fueron los castigados mirándolos mal o relegados a oficios de tercera. Parece ser que un estanco es de primera necesidad y las administraciones públicas donde se tenían que gestionar papeleos de desempleo no eran esenciales y cerraron.

La nueva realidad

El 2020 fue el cambio a la nueva realidad. Una nueva realidad donde ir por la calle sin mascarilla es casi un tratado de delincuencia. Donde pagar con dinero es visto como pobre. Si estornudas o toses serás visto como un enfermo terminal. Entrar en un bar a última hora del día serás visto como un alcohólico. Aunque sean las 5 de la tarde. Donde abrazar a un amigo es casi acoso y besar a tu hijo es visto como irresponsable.

Visto lo visto, después de la pésima gestión hecha a nivel mundial sobre algo impuesto, donde los resultados económicos son los que estamos padeciendo en carnes, solo puedo llegar a una conclusión: nos vamos a la mierda pero no de cualquier manera. Nos lo quieren hacer pagar en forma de rebaño de piara. Todos a una y aprovechándose de todos nosotros hasta la última gota de sangre.

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